viernes, 15 de febrero de 2008

La France people


En España solemos tener la imagen de Francia como un país donde hay una gran promoción de la cultura, donde la prensa es seria y la televisión está fuertemente regulada para cumplir con los requisitos de servicio público... Lo diré de la forma más fina que se me ocurre: y una mierda. Si la prensa amarilla inglesa y el paradigma berlusconiano de la televisión italiana ya nos han demostrado que tenemos competencia para el puesto de "porteras" de Europa, no hace falta mirar muy a fondo en el Hexágono para descubrir que tampoco se quedan atrás.

Evidentemente, la parejita presidencial, que personalmente me es indiferente (aunque no estaría mal que el matrimonio sirviese para que Sarko cogiese un poco más la guitarra y menos la Kärcher), tiene bastante que ver en lo que algunos ya llaman la peopolisation de Francia. Sí, aquí llaman presse people a la prensa del corazón, y a quien le sorprenda el extranjerismo intruso en la sacrosanta lengua francesa que piense que el país tiene a la cabeza a un tipo de padre húngaro y madre judía-sefardita-convertida-al-catolicismo-francesa-de-primera-generación, y casado recientemente con una italiana. El chauvinismo francés está de capa caída, y yo, perdonen que me ría...

Sí es necesario precisar que la presse people tiene tendencia a hablar más de los cotilleos venidos del otro lado del charco, como se aprecia en la sección de sociedad del Grand Journal de Canal+ -donde se ceben mucho más con las estrellas hollywoodianas y sub-hollywoodianas... y con Céline Dion, que es canadiense, claro- o en 50 Minutes Inside de TF1, donde por lo general se tiene más mano izquierda con los nacionales.
Aun así, el producto interior tampoco se libra del sensacionalismo, practicado principalmente por TF1 y M6, que además son las cadenas de los realities. Sí, aquí hay la la Star Ac', Nouvelles Stars, Popstars (versiones de Operación Triunfo y sucedáneos), Koh-Lanta (versión de Supervivientes) y ha habido Loft Story (versión de Gran Hermano que sin embargo no ha tenido la larga trayectoria de la que el formato ha disfrutado en España).
Pero el descubrimiento que ha motivado estas líneas es Ça va se savoir, sobre la cadena NT1 (en realidad una producción belga), donde Simon Monceau, con sus frases pseudofilosóficas no distantes de las que todos sufrimos en los Powerpoints que nos adjuntan por e-mail, lleva las riendas de la adaptación del Jerry Springer Show americano o, para que nos entendamos, de un talk-show casposo a lo Diario de Patricia o Laura en Latinoamérica (aunque yo a Laura la amo en silencio). Lo fuerte, es que te avisan con un enorme rótulo de que "Los casos tratados son interpretados por actores". Confiesan la falsedad, quizás la cobardía, del programa. ¿Cuál es el interés, entonces? En hacer abstracción de este detalle, o en comprobar lo bien o mal que improvisan los actores a partir de la situación previamente pactada, o en verlo simplemente como se ve cualquier ficción. Para muestra, un botón (no está en español pero vamos tampoco hace falta saber francés para hacerse una idea de lo que pasa):
La conclusión podía ser simplemente que "en todas partes cuecen habas", pero sé puede ir un poco más allá: cada país adapta el morbo a su manera -a veces, más que hablar de "caracteres nacionales", concepto que hay que tratar con cautela, habría que apuntar hacia diferentes circunstancias históricas, sociales o legislativas-, y el ejemplo francés me resulta contradictorio. Por un lado, lo prefiero a la prensa de vísceras y a la telebasura de la piel de toro en tanto que menos agresivo, menos saturado y más respetuoso de los horarios infantiles. Por otro lado, no deja de molestarme esa hipocresía cobarde, de hablar de los que están demasiado lejos para poner demandas, de tirar la piedra del morbo y esconder la mano, de comedirse más por miedo a chocar con la regulación o a ensuciar la reputación de la cadena que por verdaderos criterios deontológicos.

3 comentarios:

Esquizofrénico dijo...

La pornografía del alma no es exclusiva de España o de Perú. Está por todas partes.

Silencio dijo...

:|

Admito que soy de los que tenía una visión mas decorosa de la televisión francesa y de su cultura en general.

Parece que la degradación no deja de crecer a nivel mundial aunque tengo que informarme sobre Alemania. Un erasmus alemán que conocí me habló de que tenían un par de canales dedicados en exclusiva al arte y la música.

Me extrañó en su momento y más ahora tras leer tu artículo.

Ivan Nikolaievitch dijo...

Yo me he centrado en un aspecto, pero sí es cierto que en Francia hay una mayor preocupación por la cultura que en España. La cadena France 5 tiene una programación basada en la divulgación, debates políticos, etc., y ARTE, cadena franco-alemana, se centra en la cultura, el arte, etc. Hay que decir de todos modos que estas cadenas tienen un share más que modesto.